Como identificar y sobreponerse a la -fatiga de cuarentena-

El distanciamiento social y las medidas de cuarentena -más o menos estrictas- iniciaron, para la mayor parte de los países, entre el 10 y el 20 de marzo. Lo que se planificó en muchos casos como un cierre de 30 días, se extendió en la mayor parte de los países a un período que rebasa los 60 días.

Viviendo el confinamiento

El cierre llegó abrupto, interrumpiendo planes, emprendimientos y  esquemas de vida, aplazando abrazos. La casa era un refugio de descanso y reencuentro con nuestros familiares, de reposo y alivio a las presiones del trabajo y la vida social. Eso cambió. Desde nuestra casa, participamos del dolor colectivo por los enfermos y fallecidos. Nos sensibilizamos con el agotamiento de nuestro personal de salud, con los riesgos de todos los que están en primera línea.

Una parte, puede que los más afortunados, pudimos acogernos al teletrabajo (o home office); estamos de acuerdo en que es un reto, pero mantenernos trabajando nos permite una estabilidad económica de la que otros no han podido beneficiarse. Todos, en general, nos reinventamos la rutina en casa.  Los que somos padres reservamos un tiempo considerable para ayudar a nuestros hijos a continuar estudiando y a sobrellevar la separación de sus amigos de la mejor manera posible.

Pasaron los 60 días. Se hizo evidente que la reapertura demoraría un poco más.

Llegó el hartazgo

Fatiga de Cuarentena” es la frase que acuñó Dr. Lei Zhang, Director del Instituto de Transportación de Maryland, adscrito a la Universidad de Maryland,  para describir la relajación del respeto a las normas del confinamiento que se observó, como fenómeno social, tras  seis semanas de instaurada esta medida en numerosos estados de los Estados Unidos.

De acuerdo a la interpretación del propio  Dr. Lei Zhang y otros expertos, este comportamiento es expresión, en buena medida, del impacto psicológico de la pandemia que se ha hecho sentir, tanto en el plano individual como colectivo. No hay dudas que influye también la presión del impacto en la economía familiar.

El período de tiempo a partir de cual sentimos la necesidad imperiosa de salir de casa puede variar tanto como lo diversas que son nuestras personalidades.

Reconocer cuando el confinamiento nos esta afectando psicológicamente como para olvidar la prudencia y correr riesgos innecesarios, es muy importante.

Le brindo algunas ideas que nos pueden ayudar a identificar si estamos padeciendo -Fatiga de Cuarentena-.

  • Sentimos cansancio aún con poca actividad física. Vemos declinar nuestra productividad y nos faltan fuerzas para retomarla.
  • Enojo frecuente, injustificado. Vemos con desilusión y molestia que el momento de regresar a la vida al aire libre se aleja y viene con incertidumbre, con cambios que aún no se definen completamente.
  • Añoranza de movernos libremente. Los deseos de salir de casa pasan de ser algo que nos golpea por ratos o ser un dolor crónico, que no logramos que desaparezca.
  • Alteraciones del sueño y el apetito. Se torna cada vez más difícil seguir las rutinas que nos establecimos al principio de la cuarentena.
  • Pérdida de entusiasmo en las metas que nos propusimos al quedarnos en casa.

Y es que si, somos y sentimos diferente, pero todos queremos continuar con nuestras vidas. No tenemos que sentirnos mal por eso. Significa que queremos retomar la vida que teníamos, con todos sus espacios, la oficina, el café con los amigos, el regreso al hogar.

A todos nos gusta pensar que tenemos las cosas bajo control. Si embargo, como en otros conflictos de nuestra vida, reconocer lo que nos está afectando es la antesala a encontrar una salida.

¿Cómo hacer para sentirnos mejor?

Encontrar la salida mas temprano que tarde es importante. Ya sabemos que nuestra salud mental es tan importante como la salud física; más aún, puede determinarla. Así que, nos toca ocuparnos, tomar acción y lograr sentirnos mejor en esta etapa.

  • Piensa en tus logros durante la cuarentena. Has logrado cuidarte y mantener a tu familia a salvo. Ese es el mejor resultado de tu esfuerzo, del esfuerzo de todos. Piensa en otros logros que has tenido ayudando a tu hijo con sus tareas escolares; cuánto más conoces de sus gustos en la lectura y en la música y de su pasatiempo favorito. Haz balance con ellos sobre las cosas que han aprendido.
  • Conversa con amig@ sobre cómo te sientes. Exteriorizar sentimientos es una forma muy efectiva de liberar tensiones.
  • Cambia la rutina que habías establecido al quedarte en casa. Disminuye los tiempos de escuchar y leer noticias, sobre todo las de la pandemia. Mantenernos informados es importante pero no podemos dejar que la información nos sofoque. Si estas haciendo home-office, respeta la pausa del fin de semana.
  • Asegúrate que estas siendo efectiv@ para terminar la jornada de trabajo de oficina en casa. Es importante que al cerrar la laptop y organizar los papeles, estamos desconectando realmente de la oficina. No más llamadas de los colegas, no mas emails para responder.
  • Comienza planificar el retorno. Es claro que el regreso a las actividades fuera de casa no significará que ya no hay riesgos de contagio. Regresaremos sobre todo porque necesitamos que nuestras economías se pongan en marcha. Comenzar a pensar en los ajustes que haremos para salir a nuestras actividades sin contagiarnos no tiene que abrumarnos si lo hacemos con tiempo. Podemos convertirlo en un ejercicio con toda la familia. Podemos prepararlo con el entusiasmo con que nos organizamos para salir de viaje. Nos dará una nueva sensación de esperanza.

Es importante recordar que si sientes que no puedes manejarlo, si tienes antecedentes de fatiga crónica previo a la cuarentena o tendencia a la depresión, entonces debes consultar a un especialista.

Vamos a ver el vaso medio lleno. Es cierto que el regreso no significa que el riesgo pasó. Sin embargo, no hay dudas que vamos a estar más preparados para frenar el contagio. Es cierto que todo ha sucedido muy rápido, pero hemos aprendido mucho en este tiempo también.

Creo que si, estamos mejor preparados y lo vamos a manejar mejor de ahora en adelante.

Podemos continuar identificando juntos formas de manejar esta nueva etapa de la cuarentena. Déjame tus comentarios e intercambiamos ideas…o un LIKE, eso también me alegrará 🙂


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¿Ya te puedo abrazar?

Hace unos 15 años un amigo me contaba como su hermano al regresar de trabajar se quitaba la ropa justo al cruzar la puerta de la casa y se bañaba antes de saludar a la familia. El hermano de mi amigo es médico; por eso resultaba más comprensible ese hábito. Aún así me parecía algo exagerado.

−Los médicos usan batas para proteger su ropa y se lavan las manos después de examinar a cada paciente, le comenté a mi amigo en aquel momento.

El me respondió que esas medidas podrían ser suficientes para patógenos con los que estamos acostumbrados a convivir; que como científicos ambos sabíamos la gran capacidad de evolucionar de los microorganismos como virus y bacterias. Esa capacidad se traduce en la constante generación de variantes resistentes a los mecanismos de defensa de los que disponemos, haciéndolos cada vez más eficientes en la infección.

Tenían razón!

Un abrazo de padre e hijo en el malecón de La Habana
Un abrazo en la bahía de La Habana.
viviendohabana.com

En los hogares cubanos es más común entrar repartiendo besos y abrazos. Luego, sentarnos alrededor de una mesa a tomar café e intercambiar las noticias del día. En estos días, la pandemia del #coronavirus SARS-COV2, causante de la #COVID-19 nos ha impuesto una modificación en esa rutina.

Ahora llegamos y vamos directo a lavarnos las manos y la cara. Dejamos lejos de la familia la cartera que llevábamos. Nos cambiamos la ropa. Luego empezamos con los besos y abrazos.

Solo aplazar los saludos o hacerlos desde la distancia recomendada nos va a mantener a salvo. No es tan difícil.

Tampoco es tan difícil aplazar en 15 días las visitas innecesarias, la reunión del grupo de amigos que habíamos planeado, la pijamada de los niños, hasta el reencuentro con un amor de juventud. Lo haremos más adelante. Ahora lo mas importante es detener la propagación del virus.

Ciertamente esta pandemia nos ha mostrado que somos vulnerables y que la salud tiene la más alta prioridad a nivel individual y social. Si no tenemos salud no podemos emprender proyectos, no podemos mantenernos económicamente, no podemos abrazar a los que queremos.

Al final de este comentario les dejo un link a un artículo titulado “Coronavirus, el martillo y el baile” escrito originalmente en inglés por Tomás Pueyo. El link que les dejo es de una traducción al español. El autor muestra datos de simulaciones computacionales los distintos escenarios de propagación del virus y las consecuencias globales. Es una lectura de unos 8-10 minutos pero vale la pena.

Otra arista. Reconocer, apoyar y alentar a los que están en primera línea

Esta mañana una amiga francesa me contaba cómo han cambiado su rutina ellos también. Ella vive en Paris. Salen solo a hacer compras imprescindibles. Todo lo que traen de afuera lo mantienen en una habitación separada por 48 horas. Para las compras que van a usar de inmediato, desinfectan la superficie con una solución alcohólica. Buena idea.

Porte de Saint Denis. Paris hoy #QuedateEnCasa

Me contaba mi amiga algo más que no puedo dejar de compartir con ustedes.

En Paris a las 8:00 pm las personas abren sus ventanas y aplauden. Con esos #aplausos agradecen a los médicos, enfermeras, todo el personal paramédico que está atendiendo a los enfermos. Agradecen a los investigadores que han puesto en prioridad encontrar medicamentos para curar a los enfermos y encontrar una vacuna para evitar la enfermedad, la policía y las personas que se mantienen en los mercados para garantizar las cosas necesarias.

Creo que debemos hacerlo en todo el mundo!!!!

https://www.google.com/amp/s/amp.pagina12.com.ar/254426-coronavirus-el-martillo-y-el-baile

UPDATE 1

En China, las fotos de los médicos y enfermeras que atendieron a los enfermos de Covid-19 se han estado proyectando en las fachadas de edificios.

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La pulga loca

Una pulga se rascaba,
Se rascaba sin parar.
Y una amiga que pasaba
Sintió la curiosidad.

-¿Qué te pasa compañera?
¡Qué no puedes aguantar!
-Ay mi amiga que este perro
No para de molestar.

-Se supone que yo sea
Quien lo haga desesperar,
Y el maldito se pasea
Y me ignora sin piedad.

-Yo te juro, que me pica
El honor y la ansiedad
Pues no siento que yo sea
Una pulga de verdad.

autor: A. Almeida

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